domingo, 6 de julio de 2008

Carta del Jefe Piel Roja Seattle


...al Presidente Franklin Pierce de los Estados Unidos, como respuesta a la petición de compra de sus tierras en 1854.

Seattle(1ra parte)

Jefe de los Caras Pálidas:
¿Cómo se puede comprar el cielo o el calor de la tierra?

Esa… es para nosotros una idea extravagante. Si nadie puede poseer la frescura del viento, ni el fulgor del agua ¿cómo es posible ustedes se propongan comprarlos?
Mi pueblo considera que cada elemento de este territorio es sagrado, cada pino brillante que está naciendo, cada grano de arena en los ríos, los arroyos. Cada gota de rocío entre las sombras de los bosques, cada colina y hasta el sonido de los insectos son cosas sagradas en las tradiciones y mentalidad de mi pueblo. La savia circula por dentro de los árboles, llevando consigo la memoria de los Pieles Rojas.
Los Caras Pálidas olvidan su nación cuando mueren,. y emprenden el viaje a las estrellas. No sucede igual con nuestros muertos, que nunca olvidan a nuetra "Madre Tierra", "nosotros somos parte de ella, y ella parte de nosotros".
Las flores que aroman el aire, el venado, el caballo, el águila son nuestros hermanos. Los desfiladeros, los pastizales húmedos, el calor del cuerpo del caballo y nuestros cuerpos, forman un "todo único".
Por lo anters dicho, creo que el Jefe de los Caras Pálidas pide demasiado al querer comprar nuetras tierras.
El Jefe de los Caras Pálidas dice que al venderle nuestras tierras, "el nos reservará un lugar donde podríamos vivir comodamente, y que él, se convertiría en nuestro padre".
Pero no podemos aceptar su oferta, porque para nosotros ésta tierra, es sagrada. El agua que circula por arroyos y ríos de nuestros territorios, no sólo es agua, sino también la sangre de nuestros ancestros.

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