Marco Denevi.
"Salón de un abominable palacio burgués. Ambiente suntuoso y feliz. Todos conversan, ríen, comen y beben. Los más jóvenes danzan al compás de la música. Se ven sedas, pieles, joyas, plumas; condecoraciones, entorchados, mucetas, pelucas; un ojo de vidrio, hermosísimo"
Entra UNO MÁS, las conversaciones se interrumpen. Los bailarines dejan de bailar. La música calla. Se hace un gran silencio"
UNO MÁS. – La policía, de la que me honro en ser el jefe, acaba de recibir una carta anónima en la que su autor, tal vez un loco, tal vez no, amenaza con matar esta misma noche al responsable de su desgracia, no dice cual, ni dice quien.
(TODOS se sonríen, se encogen de hombros, se miran entre sí. Piensan. A medida que piensan sus rostros se demudan, palidecen, tiemblan. De golpe TODOS –MENOS UNO– gritan:)
TODOS. – ¡Cerrad las ventanas! ¡Barricad las puertas! ¡Apagad las luces!
(En medio de un gran desorden las ventanas son cerradas; las puertas, atrancadas; las luces, apagadas. TODOS –MENOS UNO– huyen a esconderse.)
Quedan en escena únicamente UNO MÁS y MENOS UNO.
UNO MÁS. – ¿Y vos?
MENOS UNO. – Por lo visto, soy el único que tiene la conciencia tranquila.
UNO MÁS. – ¿Ningún cargo, ningún reproche, ningún remordimiento?
MENOS UNO. – Mi conciencia es un cristal.
UNO MÁS. – ¿Ese anónimo no la empaña con el recuerdo de alguna culpa?
MENOS UNO. – ¿Yo? ¿Culpa?
UNO MÁS. – Basta. Comprendo. Seguidme.
MENOS UNO. – ¡Me habéis, pues, reconocido!
UNO MÁS. – ¡Era tan fácil!
(Lo toma de un brazo y se lo lleva. Antes de desaparecer, UNO MÁS se vuelve hacia las bambalinas.)
UNO MÁS. – Podéis entrar. El autor del anónimo ha sido descubierto.
(Se van.)
(Entran TODOS. El baile, la música y las conversaciones se reanudan poco a poco. Hasta que el ambiente torna a ser feliz como el comienzo.)
Telón.
1 comentario:
esta historia es muy buena se las recomiendo
Publicar un comentario