
René Fábila
Por sólo tres dólares contemple a Blancanieves.Observe su plácida y serena hermosura.Como nadie lo ignora, permanece así después de haber mordido la manzana envenenada que preparó su cruel madrastra. Encontrarla en los bosques de Europa Central y traerla para formar parte de este inusitado espectáculo, no fue tarea sencilla: los siete enanitos que la protegían se negaban a entregar el cuerpo y tuvieron que ser sometidos por la fuerza. Pase, admire su absoluta inmovilidad dentro de su sarcófago de cristal, y por un poco más de dinero, usted podrá darle un beso. Si es afortunado, verá cómo despierta.
1 comentario:
Será que Blancanieves me cae gorda que este cuento corto no me atrae demasiado. Sigo maravillado con Borges todavía. ¡Qué mal! ¡Estoy haciendo un comentario relativo!
No puedo evitarlo.
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