
Ambrose Bierce
Un Principio Moral se encontró una vez con un Interés Material, en tren de cruzar
un puente sobre el que sólo había paso para uno.
-¡Arrójate, ruin -tronó el Principio Moral-, y déjame pasar encima de ti!
El Interés Material simplemente miró al otro en los ojos, sin decir palabra.
-¡Ah! -dijo el Principio Moral, vacilante-. Echemos suertes, para ver quién de
nosotros se aparta hasta que el otro haya cruzado.
El Interés Material mantuvo su inquebrantable silencio y su imperturbable
mirada.
-Con el fin de evitar un conflicto -volvió a hablar el Principio Moral, ya un poco
incómodo-, yo mismo me voy a echar, y te permitiré pasar por encima.
Entonces el Interés Material recuperó el habla.
-No creo que seas un buen paseo -dijo-. Soy un poco exigente acerca de lo que
piso. Supongamos que te arrojas al agua.
Y así se hizo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario