
Karel Capek
Nos embarcamos en el Mediterráneo. Es tan bellamente azul que uno no sabe cuál es el cielo y cuál es el mar, por lo que en todas partes de la costa y de los barcos hay letreros que indican dónde es arriba y dónde es abajo; de otro modo uno puede confundirse. Para no ir más lejos, el otro día, nos contó el capitán, un barco se equivocó, y en lugar de seguir por el mar la emprendió por el cielo; y como el cielo es infinito no ha regresado aún y nadie sabe dónde está.
1 comentario:
Este es otro de los tantos cuentos que te permite soñar. Siempre que lo leo me imagino al barco yendo para el cielo. Es muy mágico. Cuando lo leyó mi hermana le encantó. ^^
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